La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder.Y define improbable como algo inverosímil que no se funda en una razón prudente.Puestos a escoger,a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad,como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió.Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió. Que los Barón Rojo volvieran a tocar juntos era improbable, pero sucedió. Nadal desbancando del número uno, a Federer, una periodista convertida en princesa, el 12 a 1 contra Malta, el amor, las relaciones, los sentimientos, no se fundan en una razón prudente; por eso no me gusta hablar de amores imposibles y sí de amores improbables.Por que lo improbable es por definicion probable, lo que es casi seguro que no pase, puede pasar. Mientas haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones que pase, vale la pena intentarlo ...
(Hijo eres un alma noble, llena de luz y por eso te quiero tanto....)
El amor es como una montaña rusa, agárrate bien, o perderás el gusto por volver a subir, da miedo, da alegría, da vértigo, y como siempre no se puede obligar a nadie a enamorarse, cuando el amor se acaba, duele a quien sigue amando, hasta que todo se diluye, hace falta tiempo y madurez, para anular el sentimiento de tristeza y desamparo que nos embarga y nos hace sentir cerca de la muerte, es un duelo o como dicen algunos, un conflicto, más doloroso que la propia muerte del ser amado.
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