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miércoles, 16 de febrero de 2011

encuentros en la red, sexo y deseo

Es la hora del deseo.

Es la hora en la que debes tenerme en cuenta, aunque el deseo se desvanezca sigue existiendo en la piel húmeda y caliente de un encuentro esperado, quizás deseado, con todo el morbo que ello implica.
Es la red de redes, donde las miradas no existen, donde viajan las palabras, los delirios de lo que somos y queremos, las ilusiones y las frustraciones encontradas. Es la hora de conectar la piel y los besos, las confidencias y todo aquello que nos lleva a decidir si el sexo por el sexo es lo que queremos. Es la hora en que escribo con el deseo de conocer, tus besos, tus caricias, tus silencios, de sentir tus suspiros cuando lamo tu sexo y tus pezones duros desean mi boca mientras coges mi cabeza entre ellos,.
Si escribo este relato ahora que siento la necesidad de expresar lo que un día encontré en la red de redes.

Era una tarde-noche como siempre a eso de las nueve, ya sin la luz del sol, en un mes de febrero día lluvioso, hastiado de salir de copas, siempre lo mismo, las mismas caras, las mismas insinuaciones infantiles, en muchas ocasiones de mujeres- niñas que juegan al flirteo de calentar el ambiente, sin necesidad de mantener después un encuentro, sin sexo, sin amor. Hoy no salgo.
Enciendo el ordenador con la mirada puesta en los mensajes de mi correo electrónico, es caprichosa la existencia de tantas mujeres buscando amor, buscando conocer gente, es tremenda la soledad de la gente, que una vez se divorciaron pensando que ahora era su momento y que el príncipe de su infantil niñez estaría ahí esperando, en esta red de encuentros, la felicidad eterna.
De repente un mensaje, "alguien desea conocerte, quizás hayas despertado el amor en ella ..."
miro la foto y me digo a mi mismo no la conozco, pero sientes la curiosidad de saber quien es esa mujer que de alguna manera puede ser tu media naranja, y decides contestar, no sin antes hurgar en su perfil por si acaso. Oh sorpresa!, que coños hace aquí una chica 20 años más joven, casada ... diciendo que está harta de niñatos, que desea mantener una conversación fluida, adulta, hummmmmmmm curioso, ¡Huy, pero si está conectada en este momento!, pico en la la pestaña chatear ahora y escribo.
Buenas noches, ¿Cómo estás?, la respuesta, de María, se torna rápida, bien, ¿Y tú?
contestó vagamente Sergio.
Joooooo que lata esto no funciona bien, se quejaba María, continuamente, con lo que Sergio decidió enviarle su e-mail del menssenger con el fin de obtener respuestas y conocimientos de María que ahora parecía despertar en él cierto interés, por el sentido de sus expresiones.
Cuando Sergio conecta el msn, recibe una sorpresa, María ya le ha añadido, uffffffffff que rápido debe tener un gran interés en mi de lo contrario no es posible esta rapidez de invitaciones
Comienza por decir " Bueno, ya estamos aquí." A lo que María responde,sí, tenía muchas ganas de conocerte, me gustas mucho y tus palabras en tú perfil me hacen sentir que eres una persona culta, inteligente con la que puedo mantener una conversación fluida, como no esas palabras en Sergio despertaron su autoestima ala velocidad del rayo, una chica de 27 fijándose en él y diciéndole guapo, de repente algo le llamó la atención, recordó que estaba casada, quizás su matrimonio no funcionaba bien, y necesitaba hablar, sentirse guapa y querida.
Sergio tó las riendas del purrí de preguntas de interrogantes que se almacenaban en su mente.
María, pero tú estas casada y yo te saco 20 años,¿ Que es lo que buscas por la red, que quieres de mí?, la respuesta no se hizo esperar, María respondió rápidamente con un me gustas, sí estoy casada y quiero a mi marido, soy feliz con él, pero sólo quiero una cosa de ti, sexo.
Sergio se quedó sin palabras, su mente comenzó a funcionar rápidamente sonando todas las alarmas del mundo a la vez en su cabeza. Esto es una encerrona, no es quien dice ser, seguro que es el despecho de alguien que conocí hace tiempo.
Recibió un timbrazo, y una pregunta que le sacó de golpe del estado en el que se encontraba, María le demandaba de nuevo sexo, un encuentro lleno de sensaciones, sin preguntas, sin exigencias posteriores, Sergio respondió mira María yo lo que busco es amor, alguien con quien poder compartir mi vida, ya que anteriormente fue una mierda, pero he de decirte que el sexo también me gusta, por que es algo que une a la pareja y de alguna manera hace que .... de nuevo un timbrazo de María que apresuradamente le condiciona su respuesta " dime si te gustaría o no tener sexo conmigo me he fijado en ti y me encantaría poder probar tú lengua sentir tus manos sobre mis pechos desnudos, solo con pensarlo ya me siento húmeda", la conversación no tiene salida, no hay manera, si quiero continuar conociendo a esta mujer, tendré que ir accediendo a sus deseos, que se tornan de nuevo como una encerrona, Sergio no termina de entender, como una chica casada y feliz con sexo .... bueno y dime responde Sergio donde cuando y como lo haríamos, como siempre la respuesta esta escrita casi antes de parpadear. Me gustaría que fuese en mi casa una mañana, ya que ahora estoy libre preparándome las oposiciones de magisterio por la tarde doy clases y por la noche vuelve mi marido. Ya entiendo contesta Sergio, y tu marido a que se dedica, jajjajajajaja, María responde es transportista, joder de repente en su mente se proyecta un tio de casi dos metros fornido por el volante de un camión entrando en la casa de sopetón y Sergio se ve "en pelotas picás" corriendo por las calles, con la ropa debajo del brazo ... mira María, responde Sergio, a mi eso de tú casa, como que no, María responde es el sitio más seguro que conozco mi marido está todo el día fuera y me apetece hacerlo en mi cama contigo, dime cuéntame como me lo harías, Sergio duda un momento y comienza a escribir, imaginándose la situación en un lugar diferente.
María, me gustaría rozar tus manos acariciando tus dedos lentamente con mucha suavidad, mientras entreabro mi labios para rozar los tuyos, oír como tu respiración se torna entrecortada a medida que el deseo comienza a despertar en ti, mientras beso tu cuello con suavidad y mis dedos rozan tu nuca, María lo anima escribiendo continuamente "sigue me gusta", Sergio con la mirada puesta en el teclado y la mente en otro lugar, continua relatando lo mucho que le gusta la situación y olvidándose de María, imagina lo que a él le gustaría hacer y obtener de una mujer.
Siente mis caricias en tu piel, María, como yo siento tus besos en mi cuello, me gustaría poder besar tus labios internamente sin prisas, mientras acaricio tu cuerpo desnudo al lado del mío, sentir la suavidad de tú piel y tu sexo en mis dedos, mientras tu acaricias mi cuerpo con pasión deseando que bese tus senos y lama tus pezones, tersos, mis manos los levantan y mis dedos, los acarician y aprietan, miro tu cara esos ojos azules, intensos como el cielo del verano, que tanto me gusta mirar, hace que el momento sea, si cabe, mucho más inmenso dando rienda suelta a nuestros deseos. Sergio continua escribiendo en su ordenador, comienzo a acariciar tus brazos, tus piernas, mi boca va bajando lentamente por tu cuerpo, paso mi cara por tu sexo, húmedo lleno de deseo, sin rozar tu clítoris, me entretengo en tus muslos, que acaricio y beso lentamente, viendo como el deseo despierta en ti, mientras tu comienzas a lamer mi cuerpo, buscando mis pezones te gusta acariciar mi pecho duro,varonil y masculino, tan duro como mi pene, el cual aún no te dejo acariciar, por que el deseo de despertar en ti la pasión, es más fuerte, subo lentamente por tus muslos, mis manos acarician tus nalgas, las aprisionan y masajean mientras mi boca se dirige lentamente a tu sexo, hábilmente logras coger mi pene y lo caricias, siento en tus manos todo mi todo mi sexo, te gusta el suave tacto de su piel, lo duro que está mi pene, mis labios rozan tu clítoris y siento como levantas tu cuerpo hacia mi con el fin de favorecer ese esperado encuentro entre mí boca y tu sexo, húmedo, ardiente de pasión, de sentir todo el placer que te ofrezco, ahora si estás con el deseo a flor de piel, quieres más, deseas lamer mi pene, como yo lo estoy haciendo con tu clítoris. Tu respiración entrecortada fruto del placer que sientes me pone a mil, y comienzo apretar tu clítoris con mis labios, lo succiono una y otra vez, siento como crece dentro de mi boca y se torna duro mientras introduzco un dedo en tu vagina buscando un punto específico que conozco muy bien, el cual cuando presiono te hace sentir un place no descubierto aún, tu introduces mí pene en tu boca con el deseo de succionarlo de lamerlo, de hacerme participe de tu inmenso placer, mientras mis manos aprietan tus nalgas, siento como comienzas a moverte de manera rítmica, deseando tener dentro de ti mi duro pene, simulas con tu boca tu vagina, por que necesitas que no pare, que continúe dándote este placer, ahora lamo todo tu sexo, introduzco mi lengua dentro de tu vagina, lamiéndola por dentro, mientras dos de mis dedos aprietan tu clítoris de abajo arriba y de un lado a otro saltando ante la presión que ejercen sobre él. Sí, es el momento, ahora me lo pides, me ruegas que por favor te penetre ya, con morbo, con la voz entrecortada dices: "métela, por favor, fóllame con fuerza, ya no aguanto más", y te obedezco sin pensar, introduciendo mi pene en tu vagina, tu estás debajo de mi, siento como tu cuerpo se arquea, tus nalgas se aprietan y tu caderas se disponen para recibir mejor mis rítmicos movimientos, para sentir como mi pubis golpea una y potra vez sobre tu clítoris con una penetración profunda, nos giramos ahora estas encima de mi y frotas tu pubis contra el mio en un intento de alcanzar el orgasmo, tu orgasmo, que no el mio, por que la lujuria se ha hecho presente, las palabras se tornan obscenas, "así, fóllame más fuerte, más fuerte, hummmm, como me gusta, que bien me follas, como me pones de cachonda, sigue, sigue, asííííí", Sergio siente como el cuerpo de María se estremece y se contrae a la vez que su pene llega a un punto sin retorno y dice córrete conmigo, ahhhhh me corro, María responde, sííííí, joder que poya tienes, que gusto me da, siiiiiiiii ay, ay ,ay hummmmmm, siento las contracciones de su vagina abrazando mi glande, todo mi pene, mientras aprietan sus nalgas para hacer mas inmenso ese placer y se funden en un abrazo, en un beso sin respiración, mientras Sergio mira de nuevo sus lindos ojos azules y piensa en lo mucho que le gusta María, cuando abandona su cuerpo y el suyo pasa a ser de ella.
Quedan tumbados en su cama, sus cuerpos están sudando, pero siguen unidos y María sonríe, ya tiene lo que quería.
Sergio escribe: "Esto es lo que deseas María, un momento de placer, un encuentro a escondidas, el morbo de lo prohibido, el placer del sexo por el sexo, y ahora qué, a mí se me arruga el alma al darme cuenta de que podría enamorarme de ti sin querer, de tus ojos, simplemente de tú mirada, sabiendo que es un imposible, ¿Ahora qué, María?, ahora nada Sergio,responde María, me ha gustado como me lo harías, sólo te pido una cosa, házmelo pronto, por que me has puesto a mil así es como quiero sentirte, por que así es como te deseo, sólo de esa manera, sin amor solo eso sexo.

Espero que este relato despierte, el absurdo vacío, que deja al final el sexo sin amor, a mi desde luego me hace sentir después muy mal prefiero no tenerlo, a encontrar mi alma arrugada y vacía, y vosotros que lo leéis que opináis de esta historia, tan real, como ficticia.

1 comentario:

  1. Yo me apunto a lo que Marilyn Monroe dijo: El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza.!!
    ME ENCANTA, SI SEÑOR!!
    Solo decir que hay que practicar mas sexo...

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