Parece que, ésta tarde el sol se torna especial y
en la brisa del mar hay sensaciones nuevas,
el viento sopla, susurrante, sobre mi oído,
y me invita al abandono de los sentidos,
para sumergirme en sus senos, mis deseos,
mientras, a duras penas, sostengo mis ojos ,
para observar como la mar,
lame sus arenas y salpica sus rocas,
ya se ha hecho sordo el graznar de las gaviotas
y el grito de las olas.
Mis ojos se cierran, para sentir su presencia
para embriagarme y emborracharme de ella
del recuerdo de su rostro, del sonido de sus risas
esta tarde, como siempre, como ahora,
sólo pienso en ti, mujer, esposa y amiga,
sueño de una locura, bella locura de amor,
enciendes mis noches, con tu mirada
calma mis temores, con tus caricias...
Eternos sentimientos, nos envuelven
antiguos y sólidos como las rocas de esta playa
que vieron sentarse en ellas, los suspiros y llantos,
de poetas, de amores solitarios, que juraban al mar amor eterno
y de aquellos que enamorados, dibujan y tatúan su amor en las orillas,
y ahora .... ,sentimientos dorados, acarician mis recuerdos, con luz propia,
como el diamante más bello.
Sí, ella es mi montaña rusa y a la vez mi mar, mi orilla
esta tarde, te siento cerca, muy cerca de mi
sentado sobre las rocas de este mar
Rolan 20-09-2011
en la brisa del mar hay sensaciones nuevas,
el viento sopla, susurrante, sobre mi oído,
y me invita al abandono de los sentidos,
para sumergirme en sus senos, mis deseos,
mientras, a duras penas, sostengo mis ojos ,
para observar como la mar,
lame sus arenas y salpica sus rocas,
ya se ha hecho sordo el graznar de las gaviotas
y el grito de las olas.
Mis ojos se cierran, para sentir su presencia
para embriagarme y emborracharme de ella
del recuerdo de su rostro, del sonido de sus risas
esta tarde, como siempre, como ahora,
sólo pienso en ti, mujer, esposa y amiga,
sueño de una locura, bella locura de amor,
enciendes mis noches, con tu mirada
calma mis temores, con tus caricias...
Eternos sentimientos, nos envuelven
antiguos y sólidos como las rocas de esta playa
que vieron sentarse en ellas, los suspiros y llantos,
de poetas, de amores solitarios, que juraban al mar amor eterno
y de aquellos que enamorados, dibujan y tatúan su amor en las orillas,
y ahora .... ,sentimientos dorados, acarician mis recuerdos, con luz propia,
como el diamante más bello.
Sí, ella es mi montaña rusa y a la vez mi mar, mi orilla
esta tarde, te siento cerca, muy cerca de mi
sentado sobre las rocas de este mar
EL AMOR Y LA LOCURA
ResponderEliminarCuenta la leyenda que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. El aburrimiento había bostezado ya por tercera vez. La apatía se dejaba resbalar en su lugar de descanso. La locura, ansiosa y excitada, les propuso: -¿Y si jugamos al escondite? La intriga levantó la mirada y la curiosidad sin poder contenerse, preguntó: -¿Al escondite? ¿Y cómo es eso? Es un juego –empezó a explicar la locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras el resto os escondéis. Una vez que haya terminado de contar empezaré a buscaros hasta hallaros a todos, y el primero que yo haya visto ocupará mi lugar en el juego, a la siguiente ronda. Es Entusiasmo se halló secundado por la Euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso la Apatía a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefirió no esconderse. -¿Para qué? Si al final siempre le fallaban! La Soberbia opinó que era un juego estúpido, en el fondo, lo que le molestaba era que la idea no había sido suya. La Cobardía prefirió no arriesgarse. –Uno, dos, tres…comenzó a contar la Locura. La primera en esconderse fue la Pereza, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo, y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Qué si un lago cristalino? ¡Ay, ideal para la Belleza!. ¿Qué si la rendija de un árbol? ¡Perfecto para la timidez! ¿Qué si el vuelo de una mariposa? ¡Lo mejor para la Voluptuosidad! ¿Qué si una ráfaga de viento? ¡Magnífico para la Libertad! Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El egoísmo en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado y cómodo. Eso sí, sólo para él. La Mentira se escondió en la profundidad de los océanos. ¡Mentira! En realidad se escondió detrás del arcoiris. La Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El Olvido…¡Se olvidó donde llegó a ocultarse! Pero, no es lo importante. Cuando la locura contaba 999999, el Amor aún no había encontrado su sitio para esconderse…Pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal, y enternecido, decidió esconderse entre sus flores. -¡Un millón! Contó la Locura –y comenzó a buscar. La primera es aparecer fue la Pereza, a sólo tres pasos de la piedra. Después escucho a la Fe discutiendo con Dios en el cielo. A la Pasión y al Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia, y claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo! Al egoísmo no tuvo que buscarlo, él solito salió desesperado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza. Y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún en que lado esconderse. Así fue encontrando a todos. El Talento entre la hierba fresca, la Angustia en una oscura cueva, la Mentira detrás del arcoiris. ¡Mentira, si ella estaba en el fondo de los océanos! Y hasta el Olvido, al que se le había olvidado que estaba jugando al escondite! Pero sólo el Amor no aparecía por ningún sitio. La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas, y cuando estaba apunto de darse por vencida…divisó un rosal y las rosas, tomó una horquilla, y sabiendo haber descubierto a quien buscaba, comenzó a mover las ramas. Cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos del Amor. La Locura no sabía que hacer para disculparse. Lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Y así fue desde entonces, en que por primera vez se jugó al escondite en la tierra. El amor es ciego, y la locura siempre le acompaña.
Un fuerte abrazo!
Namaste.
Me ha encantado el poema. Está dedicado a la chica rubia ?.
ResponderEliminarsaludos pacenses
No está dedicado a nadie en particular, pero lo que si es cierto, es que pensaba en el pasado, en mí pasado
Eliminar